En la final
de un torneo amistoso celebrado en los EE.UU., el Real Madrid venció al Chelsea
por 3-1. Marcelo y Cristiano Ronaldo, en dos oportunidades, fueron los autores
de los goles merengues. Ramires descontó para los ingleses. A pesar de que no
era un partido oficial, el centro de la atención fue el enfrentamiento del
técnico de los Blues, el portugués José Mourinho, contra sus ex dirigidos.
El morbo de
los aficionados al fútbol era ver la actitud de los jugadores del Real Madrid
hacia su ex entrenador. En la pasada temporada, Mourinho tuvo una actitud
hostil hacia el plantel, en especial con los jugadores renombrados como
Cristiano Ronaldo, Sergio Ramos y el capitán Iker Casillas. Por ese clima tan
adverso, la directiva merengue tuvo que separar al portugués de su cargo. En su
reencuentro con su anterior club en el último amistoso, Mourinho sólo fue
saludado por Luka Modric y por Xabi Alonso.
Mourinho
siempre se caracterizó por su soberbia. Siempre cree que él tiene toda la
razón. De ser un declarado seguidor del Barcelona se convirtió en un enemigo a
ultranza de los culés. Tiene una pésima actitud hacia la prensa y sólo responde
lo que le conviene o es reemplazado por un allegado, como lo fue Aitor Karanka
en su etapa en el Real Madrid. Es una persona que le hace mucho daño al fútbol
y ahora el fútbol español podrá respirar tranquilo pues no va a tener a este
personaje polémico en banquillo alguno.
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